La Alternativa Bolivariana para América Latina y El Caribe (ALBA) es una propuesta de integración diferente. Mientras el ALCA responde a los intereses del capital trasnacional y persigue la liberalización absoluta del comercio de bienes y servicios e inversiones, el ALBA se enfatiza en la lucha contra la pobreza y la exclusión social y, por lo tanto, expresa los intereses de los pueblos latinoamericanos.
El fundamento del ALBA, es la creación de mecanismos para crear ventajas cooperativas entre las naciones que permitan compensar las desigualdades existentes entre los países del hemisferio. Se basa en la cooperación de fondos compensatorios para corregir las diferencias que colocan en desventaja a los países débiles frente a las primeras potencias. Por esta razón la propuesta del ALBA le otorga prioridad a la integración latinoamericana y a la negociación en bloques sub-regionales, abriendo nuevo espacios de consulta para profundizar el conocimiento de nuestras posiciones e identificar espacios de interés común que permitan constituir alianzas estratégicas y presentar posiciones comunes en el proceso de negociación.
El desafío es impedir la dispersión en las negociaciones, evitando que las naciones hermanas se desgajen y sean absorbidas por la turbulencia con que viene presionándose en función de un rápido acuerdo por el ALCA. El ALBA es una propuesta para construir consensos para repensar los acuerdos de integración en función de alcanzar un desarrollo endógeno nacional y regional que erradique la pobreza, corrija las desigualdades sociales y asegure una creciente calidad de vida para los pueblos. La propuesta del ALBA se suma al despertar de la conciencia que se expresa en la emergencia de un nuevo liderazgo político, económico, social y militar en América Latina y El Caribe.
El ALBA fue propuesta por Venezuela como una alternativa al ALCA.
En abril del 2006, Venezuela, Bolivia y Cuba que no participa en la negociación del ALCA, suscribieron un acuerdo para construir el ALBA y el Tratado de Comercio entre los tres países. Ello incluía, además, elaborar un plan estratégico.
Más allá de la discusión de si será ALBA o ALCA, se evidencia una visión conflictiva sobre el papel del comercio en el desarrollo, la dispersión que América Latina tiene en los procesos de integración, y sobre todo, la controversia entre desarrollo social y desarrollo económico.
En contraposición a los principios del ALCA, la opción bolivariana propone, la integración por sobre la liberalización del comercio y las inversiones, la lucha contra la pobreza y el analfabetismo en América Latina, la preponderancia de la producción agrícola por sobre la producción de mercancías, etc. Los propulsores del ALBA critican a su vez las desventajas en que quedan los países latinoamericanos frente al ALCA. Venezuela, por ejemplo, dice que es una herramienta más del imperialismo y la explotación, y otros, como Brasil y Argentina, dicen que realmente no establece una zona “libre”, porque las necesidades de EEUU son las que quedan más cubiertas, en detrimento de las necesidades de los países latinoamericanos.
En otras palabras, mientras no se llegue a un acuerdo satisfactorio para ambas propuestas, ninguno de estos dos aspectos, logrará nunca sus objetivos a gran escala. Será una pugna ideológica más, o “un equilibrio de fuerzas opuestas”, como diría Carl Schmitt.